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Especialistas del Hospital imparten un taller para pacientes con disfagia

Especialistas del Hospital Provincial de Castellón han participado en un taller de modificación de texturas en alimentos celebrado en el Hospital Universitario Sant Joan d’Alacant con el fin de mejorar la atención de pacientes que tienen disfagia.

La disfagia o incapacidad para tragar diferentes alimentos y líquidos representa un problema sociosanitario de primera magnitud. Con el fin de prestar una atención creciente a esta afección, a través de la formación a los profesionales sanitarios, la Sección de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Sant Joan d’Alacant ha celebrado la jornada “La nutrición y la hidratación en el paciente con disfagia. Alternativas en la modificación de la textura de los alimentos”.

En este encuentro, Patricia Sorribes, jefa de la Unidad de Nutrición y Dietética del Hospital Provincial de Castellón, ha llevado a cabo un taller de modificación de texturas de los alimentos con la finalidad de  aportar ideas a los profesionales para que las puedan transmitir a los pacientes y familiares.

El objetivo es que los platos que el paciente debe tomar, además de ser bien tolerados, resulten más agradables, se les pueda dar un toque de sabor, se adapten a sus gustos y tengan una mejor presentación. Con todo ello, se pretende paliar también la falta de apetito que sufre el paciente con disfagia.

En la jornada se ha ofrecido además una visión amplia de este trastorno, que tiene mayores repercusiones en colectivos de riesgo como ancianos con enfermedades cerebrovasculares o neurodegenerativas (ictus, Parkinson, Alzhéimer…) o en pacientes oncológicos.

El principal problema de estos pacientes es que, al no tomar agua o alimentos en cantidad suficiente, pueden llegar a tener una serie de complicaciones, según el tiempo que se tarde en detectar esta situación.

Con el aumento de la supervivencia de estos pacientes y conforme la enfermedad evoluciona, puede aparecer una disminución del apetito (anorexia) y problemas de deglución, lo que puede llevar a una desnutrición y/o deshidratación, que modifica la calidad y la esperanza de vida de estos enfermos”, han subrayado los especialistas.

La prevalencia de algún grado de disfagia en nuestro país, según un estudio reciente, se situaría en torno al 8,3% de las personas mayores de 18 años, aunque es muy superior en colectivos de riesgo como ancianos  con enfermedades cerebrovasculares o neurodegenerativas.

La detección precoz del deterioro de la deglución es importante para poderlo abordar antes de que produzca complicaciones. El beneficio para el paciente y su familia es calidad de vida y reducción de la estancia hospitalaria.

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