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La diarrea del viajero, un síndrome común

En verano son muchas las personas que realizan algún viaje, por lo que conviene conocer que la diarrea del viajero es un síndrome común que aparece entre quienes  viajan de países desarrollados a países en desarrollo.

La doctora Alicia García Bolós, especialista del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Provincial de Castellón  asegura que afortunadamente  el 90 por ciento de los casos son breves y autolimitados, pero entre el  5 y 10 por ciento de pacientes desarrollan una disentería grave y cerca del  2 por ciento de  viajeros tiene diarrea persistente que dura más de un mes.

Este síndrome se debe, sobre todo, a microorganismos infecciosos que se adquieren en el agua y los alimentos, contaminados por heces. Los principales microorganismos patógenos son: varias formas de E. coli (sobre todo el E. coli enterotoxíena), shigella, Campylobacter, Salmonella, rotavirus, y parásitos como Giardia lamblia y Cryptosporidium.

Las zonas del mundo que tienen frecuencias de ataque más elevadas, entre un 40-50%, son: México, América del Sur y Central, Oriente Medio, Sudeste de Asia y África. Otros países tienen riesgo moderado, entre el 10-20%, son la mayoría de islas del Caribe, China, Japón, países mediterráneos, Europa del Este y las repúblicas de la antigua Unión Soviética.

Respecto a las características clínicas de esta diarrea, en la mayoría de los casos se trata de una diarrea autolimitada y no es necesaria la evaluación de un médico. En los casos en los que se prolonga o aparece fiebre, manifestaciones sistémicas, heces sanguinolentas o aparece en personas inmunodeprimidas, esta evaluación es necesaria.

La enfermedad suele aparecer dos o tres días después de la llegada del viajero y la duración media de la misma oscila entre 1 a 3 días. La mayoría de las personas realizan entre 3-5 deposiciones al día, aunque un 20% de pacientes puede hacer de 6 a 15 deposiciones al día.

En la mayoría de los casos de diarrea del viajero el tratamiento sintomático debería ser adecuado y consiste en reposición de líquidos y fármacos determinados. Se deben evitar leche y derivados lácteos.

Los fármacos utilizados son antibióticos (reservados para las diarreas graves) para eliminar el agente patógeno y/o fármacos inhibidores de la motilidad, como la loperamida o subsalicilato de bismuto.

En este tipo de diarrea lo más importante es la prevención, por lo que la doctora García Bolós hace referencia a cuatro formas para evitar este síndrome:

1. Evitar alimentos y bebidas inseguras. No se deben tomar alimentos de los puestos callejeros. El agua embotellada y también la hervida previamente suelen ser seguras.
2. Uso de fármacos antibióticos profilácticos en determinados grupos de riesgo: personas con nefropatía, hepatopatía o cardiopatías graves, la diabetes insulinodependiente, la enfermedad inflamatoria intestinal, o aquellos con gastrectomía, aclorhidria o ileostomías o que toman corticoesteroides, o sufren inmunodeficiencias.
3. Uso de otros medicamentos como inhibidores de la motilidad/antisecretorios en caso de aparición.
4. Vacunación.

 

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