La optometrista Marta Rubert atiende a una paciente

La Unidad de Baja Visión registra más de 600 visitas

La Unidad de Baja Visión del Hospital Provincial de Castellón ha registrado en su último año de funcionamiento un total de 605 consultas a personas que tienen deficiencias visuales que no pueden ser corregidas adecuadamente con tratamiento médico, quirúrgico o gafas convencionales, y que precisan ayuda para recuperar su calidad de vida y realizar sus tareas cotidianas.

Esta Unidad está integrada por un equipo multidisciplinar de médicos oftalmólogos y optometristas que analizan y valoran de forma personalizada el resto visual de cada paciente y, a partir de este análisis, desarrollan un plan de rehabilitación que pretende mejorar una o varias actividades diarias de los pacientes afectados.

Esta rehabilitación comienza cuando el oftalmólogo ha agotado los recursos a su alcance para conseguir una perfecta salud ocular y mayor visión posible de cada paciente, explica el jefe del Servicio de Oftalmología, Miguel Esteban.

Muchas de las enfermedades que causan baja visión suelen manifestarse en edades avanzadas y pueden producir limitaciones en actividades de la vida diaria como la independencia de la movilidad, la lecto-escritura y las relaciones sociales. Las patologías más frecuentes que la producen son las alteraciones de la retina, nervio óptico, corneal y el glaucoma. “Estas enfermedades producen visión borrosa con pérdida de campo, ya sea central y/o periférico”, añade el doctor.

La optometrista Marta Rubert destaca que el principal objetivo de la Unidad es favorecer la utilización del resto visual para que los pacientes ganen en confianza y autonomía, aumenten su capacidad de movilidad y controlen los deslumbramientos”.

En este sentido, Rubert precisa que “no se da más visión a la persona afectada, sino que la rehabilitación consiste en que los pacientes no dejen de disfrutar de las actividades que hacían antes de tener la pérdida visual”.

El programa de trabajo consta de una serie de visitas pautadas donde el optometrista realiza un estudio del remanente visual, el cálculo y la prescripción de las ayudas ópticas necesarias para resolver los objetivos pautados, un entrenamiento para su uso, la correcta utilización de las ayudas prescritas y un seguimiento.

La prescripción de las ayudas está relacionada con las necesidades y las aficiones de los pacientes y están enfocadas al aprovechamiento del remanente visual. Para ello, la Unidad cuenta con diferentes ayudas ópticas como lupas, microscopios, telemicroscopios o telescopios, así como otras ayudas de lectura, escritura, cocina y ocio.

 

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